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domingo, 2 de febrero de 2014

Formación y deontología periodística


Reconozco que puedo llegar a ser aburrido, reiterativo, pero diecisiete años de trabajo en el ámbito de la formación en el empleo pesan mucho. Pero más pesan aún los buenos profesionales despedidos y los recursos destruidos. Ya es bastante desgracia tanto desmán en nombre de la omnipresente crisis -una incoherencia siendo la formación una política activa de empleo y de mejora de la competitividad- como para seguir soportando la difamación indiscriminada.

Dice el Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística en su artículo 30: “En el periodismo no se debe confundir lo conflictivo o espectacular con lo importante desde el punto de vista informativo.

Y dice el diario El Mundo del día 31 de enero que “Los cursos de formación no sirven”. Y no es una parte del texto de una noticia: es el titular del artículo. Un artículo que se basa en un estudio cuyos “…demoledores resultados fueron en su momento puestos en conocimiento de sindicatos y patronal en el seno de la fundación…” y me permito añadir: y puestos en conocimiento de toda la ciudadanía, incluidos los periodistas, puesto que ese informe está publicado en la página web de la Fundación Tripartita desde hace mucho tiempo. ¿Podría deducirse que el concepto de actualidad es variable según qué intereses?

Basa El Mundo su titular y prácticamente todo el artículo en unos datos que indican que “…un 87,5% de los trabajadores que participaron en ella [la formación] concluyeron que no se había producido cambio alguno en relación con el trabajo que venían desempeñando. En el caso de la formación de la demanda, el poder de transformación resultaba aún más limitado: sólo un 9,5% de los trabajadores encuestados afirmaron que la formación había generado alguno de esos cambios.
La evaluación del impacto de formación también distingue entre el tipo de plan en que tomaron parte los encuestados. Y los resultados fueron igual de homogéneos y mediocres: Planes Sectoriales (12,75%), Planes Intersectoriales (10,47%), Planes de Economía Social (13%) y Planes para Trabajadores Autónomos (11%).
” Esta serie de datos aparece de forma casi textual en las páginas 148 y 149 del informe citado..

El ya mencionado código deontológico expresa en su artículo 4 que: “La emisión de noticias debe realizarse con veracidad, a través de las actividades verificadoras y comprobadoras oportunas y con imparcialidad en la exposición, descripción y narración de los mismos.”; y, en el 6 que “La opinión referente a comentarios sobre acontecimientos o acciones de personas o instituciones, no debe intentar negar u ocultar la realidad de los hechos o de los datos.

Yo me pregunto si la omisión de información no será una forma de restar veracidad a la noticia o si no será una forma de añadir parcialidad e intencionalidad.

Y me lo pregunto porque en la misma página del informe en la que El Mundo encuentra los datos que sustentan su titular aparece, por ejemplo, que entre un 26,1 % y un 38,6 % de los trabajadores encuestados, dependiendo del tipo de planes de formación, han realizado después de haber recibido la formación más funciones o tareas (sin promocionar). Dato éste que debería inducir alguna reflexión.

El diario en cuestión no sólo omite información, sino que incurre en falsedad: “…Pero todos estos discretísimos porcentajes de aceptación están referidos a los resultados de las evaluaciones de 2011. En la correspondiente a 2010, la Fundación Tripartita extrajo incluso que las acciones impulsadas desde la propia empresa «no generan impacto»”. Los datos que cita El Mundo son de un estudio correspondiente a las convocatorias 2007-2008 y 2009 y la frase “no generan impacto” está descontextualizada.

Pero la omisión de información por parte del periódico va mucho más allá de los datos citados: el estudio, de 175 páginas, expone resultados de más cincuenta indicadores, entre los que se encuentran que algo más del 80 % de los encuestados afirman que “la acción formativa aportó a los participantes los contenidos que necesitaban”; que, también, más del 80 % califica “bueno” o “muy bueno” el grado de ajuste entre contenidos y necesidades o que similar porcentaje otorga la misma calificación al grado de aplicabilidad en el puesto de trabajo.

El estudio contiene otros muchos indicadores con resultados favorables al proceso formativo. Mas no se deben ocultar otros que no lo son tanto como el grado de influencia sobre la trayectoria empresarial que sólo obtiene en torno al 40 % de opiniones favorables. O los referentes a mantenimiento del empleo o encontrar un empleo nuevo, aunque en el análisis de estos datos conviene tener como referencia el periodo encuestado, en plena crisis económica.

No obstante, el estudio es notablemente autocrítico, como corresponde a toda investigación honesta. La honestidad que le falta a un artículo que cimenta un titular sobre un único dato de un estudio tan exhaustivo como el que nos ocupa.

Tampoco cita El Mundo una de las conclusiones del informe -realmente no cita ninguna- que expresa que "Hay formación especializada que, por cuestiones organizativas o técnicas, no puede ser cubierta con los módulos aplicables [según la normativa vigente]". A lo que algunas administraciones autonómicas como el Gobierno de Extremadura, en su ámbito de competencia, han respondido reduciendo aún más esos módulos (en cerca de un 40%) con el único objetivo de formar a más trabajadores, es decir, de inflar las estadísticas a costa de una formación de menor especialización y peor calidad.

Sigo citando el Código Deontológico, que en su artículo 8 expresa que: “…el periodismo se realice con veracidad en las noticias y honestidad en las opiniones sin injerencias exteriores, tanto de los poderes públicos como de los sectores privados.”; y prosigue en el 29: “En las necesarias relaciones que en el ejercicio del periodismo se mantengan con los poderes públicos o con los sectores económicos, se evitará llegar a una connivencia tal que pueda repercutir en la independencia y la imparcialidad del periodismo.

Hay intereses expresados con mucha claridad en contra de la Fundación Tripartita de los que ya nos hemos ocupado en este blog, eso suponiendo que no se trate de predisponer a la opinión pública para que una medida drástica sea recibida con agrado, pues ya añade el artículo que “el Gobierno está dispuesto a revisar el funcionamiento y la propia existencia de la Fundación Tripartita”.

Bienvenida sería la revisión del sistema: ya lo apunta el propio estudio en sus conclusiones; pero la desaparición de una estructura profesionalizada y construida con fondos públicos sería otro dispendio más de una lista que ya es demasiado larga.

Y una cita más del Código Deontológico: artículo 31, “Dada la complejidad del proceso informativo, basado cada vez más en la utilización de nuevas tecnologías, la rapidez y la síntesis, se debe exigir a los periodistas una formación profesional adecuada.” Formación, recuerden, formación, al menos en ética y en análisis de datos.

martes, 7 de enero de 2014

Formación, cotizaciones y ¿solidaridad?

Apenas ha cesado el eco de los peces que vuelven y vuelven a beber y de los pastorcillos que van a Belén y aún dura la resaca de buenos deseos consustancial a estas fechas cuando las declaraciones del presidente de CEOE le hacen despertar a uno de golpe.


Afirma Joan Rosell que la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo es un modelo agotado que debe desaparecer. Es claro que el modelo debe reajustarse pero de ahí a desmantelar un sistema va mucho. Es incomprensible el afán por destruir estructuras creadas con dinero público en lugar de realizar los cambios necesarios para que alcancen la eficiencia deseada. Optar por la destrucción en lugar de por el cambio de diseño es optar por el dispendio y eso, en un escenario de crisis económica, roza el absurdo si no la inmoralidad.

Pero no es esa propuesta de cierre de la Fundación Tripartita lo que me parece más grave de las declaraciones del presidente de CEOE. Ese hipotético cierre no deja de ser una propuesta operativa. Lo realmente preocupante es la propuesta ideológica porque o leo demasiado entre líneas o hay mucha ideología en esas declaraciones.

Rosell plantea que los fondos de formación provenientes de las cotizaciones para tal fin se destinen únicamente a trabajadores en activo y que, además, sean gestionados por las empresas puesto que "si el dinero es nuestro es lógico que nosotros lo controlemos".

Tanto impuestos como cotizaciones, con sus diferencias, son elementos de redistribución de la riqueza. El “Yo cotizo, yo me lo gestiono” es el inicio de la quiebra del estado del bienestar. Pero la insolidaridad que esconde la propuesta no acaba ahí: la CEOE exige que todos los fondos de las cotizaciones por formación se destinen a trabajadores en activo y que la formación de desempleados se financie con otros fondos. Y la exigencia tiene lugar en un momento en el que más del veinticinco por ciento de la población está en desempleo.

Resumiendo: lo que las empresas coticen que lo gestionen las empresas y a los trabajadores en desempleo que los formen con fondos de todos… ¿Cuál será el siguiente paso?

Y lo malo es que la respuesta del Gobierno es más bien tibia y, en todo caso, parecen preocuparle más los escándalos destapados en la gestión de los fondos de formación que la esencia del modelo propuesto por la organización patronal. Y, mientras, otros que tienen mucho que decir sobre estos temas callan o no se les oye…

viernes, 22 de noviembre de 2013

¡Me ha salido una perroflauta en el aula!

Un gorro de mil colores y punto grueso, como el de los jerséis que me tejía mi abuela, y de hechuras a medio camino entre solideo cardenalicio y sombrero cloché coronaba una cabellera rubia, larga, hirsuta y desaliñada. Para el resto de la indumentaria no encuentro en mi escaso vocabulario en materia de prendas femeninas los términos más apropiados para describir con acierto un conjunto, que no sé si encuadrar en un decorado de los bosques encantados de la mitología germánica, entre los juglares del medievo, en el festival de Woodstock del 69 o en todos a la vez.

¡Vaya! ¡Me ha salido una perroflauta en el aula! 

Y en ese trance me encontraba: impartiendo un seminario en la Universidad sobre Formación para el Empleo mientras toda la artillería de la prensa nacional centraba sus disparos en la presunta malversación de los fondos de Formación para el Empleo. Y me sale una perroflauta en la tercera fila de asientos del auditorio.

Afronté decidido la exposición. Pedí participación y la obtuve. La sesión discurría por buen cauce, gestos atentos, preguntas oportunas y opiniones acertadas. 

Pero el momento tenía que llegar y había que abordar la participación de patronal y sindicatos en el sistema de formación para el empleo. Antes pregunto si están enterados de los últimos titulares de la prensa y sí, la rubia cabellera oscila en claro gesto de asentimiento. Se intuye tormenta y mientras expongo, precavido voy cargando la batería de argumentos.

Espero las opiniones y la perroflauta levanta la mano. Ya está. Me dispongo a recibir la soflama antisistema. Termina su intervención y guardo silencio. No un minuto, que resulta luctuoso; quizá treinta segundos o quince. Guardo un silencio que subraya la intervención y guardo silencio porque me cuesta encontrar la respuesta.

Hacía tiempo que no escuchaba una definición del diálogo social tan limpia, tan clarividente, sin anteponer unos agentes a otros, sin menoscabar a ninguno. No utilizó el término diálogo social, su verbo no fue ágil ni brillante. No escuché ni fondos ni financiaciones, ni dinero ni corrupción, ni escándalos ni repartos. Tan solo repartió sentido común. Desnudito, como vino al mundo con la Constitución del 78 dejó la perroflauta este concepto que de tanto ir y venir anda ya necesitado de higiene.

En pleno auge de la balneoterapia, la palabra se las trae, puede parecer ir contracorriente incluso puede resultar anticuado reconocer que a uno no le guste demasiado ni lo de ponerse en remojo ni lo de cocerse al vapor. Quizá sea que mi afición a la cocina genere asociaciones mentales poco apetecibles. Pero dicen, y les creo, los aficionados a estas maceraciones y cocimientos que de ellos se sale renovado y lleno de energía. Pues así salí del aula, renovado y con ilusiones después de esta inmersión en la universidad: toda una sesión de balneoterapia mental. 

Dejo volar la imaginación y veo a la perroflauta caminando por el paseo de Cánovas. Pasa cerca de un velador en el que se oye:

- ¡Esta juventud…!

Unos labios de rojo carmín responden: -Perdidos, Paco, ni oficio ni beneficio. ¡Lo que hay que ver! ¿Dónde irá con esas pintas?

Y Paco asiente mientras tira la colilla al suelo y cae al lado de una servilleta con restos de carmín rojo.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

J'acusse (Dedicado a Victoria Prego)

“…Puesto que ellos osaron, yo también osaré. Diré la verdad, puesto que prometí decirla, si la justicia, regularmente sometida, no lo hiciera, plena y enteramente. Mi deber es de hablar, no puedo ser cómplice. Mis noches estarían llenas de vergüenza…” (Cámbiese en nuestro caso justicia por prensa) Con este párrafo del celebérrimo artículo de Zola  j’acusse me identifico al escribir hoy tras los visillos.

Harto e indignado escribió Zola su j’acusse, con tanto acierto que ha sido profusamente parafraseado, y harto e indignado escribo hoy, sin que ello suponga pretensión alguna de equipararme al literato francés. Uno lee y escucha opiniones y noticias rayanas en la difamación y uno tiene paciencia, “si es mejor no entrar al trapo” dicen, pero no hay recipientes infinitos y sí hay gotas que los colman. Pido pues disculpas a quienes tengáis todavía la paciencia de leerme si consideráis iracundo el tono del artículo.

Casualidades: ayer mismo, no hace ni veinticuatro horas, que recomendaba un libro de Victoria Prego a una amiga; hoy leo su columna en El Mundo y la decepción me invade. Siempre he admirado la profesionalidad de Victoria Prego. Hacía tiempo que no leía nada suyo y compruebo con desagrado que se ha unido a los columnistas que, teniendo fiel parroquia de seguidores, se suman a los mensajes populistas y sensacionalistas abandonando el periodismo de investigación en el que en su día pudieron destacar. Si el poder corrompe, en el caso de los periodistas parece que el éxito apoltrona. Porque para alguien de pluma ágil y larga escuela no debe resultar muy difícil escribir columnas en las que de forma más o menos ocurrente se exprese lo que el lector desea leer. Y si es siguiendo las tendencias de moda o las dictadas desde algunos poderes, mejor.

Abre El Mundo su portada de la edición digital con una noticia sobre un entramado de empresas dedicadas a la formación de un determinado sindicato. Desconozco los detalles, por lo tanto lo prudente es no opinar: si ha habido mala praxis, la justicia actuará. Y en esta noticia basa Victoria Prego su columna de hoy arremetiendo contra todos, sembrando la duda sobre patronales y sindicatos, difamando al sistema de formación para el empleo y cayendo en la más burda generalización: ¿dónde ha quedado el riguroso y buen periodismo de investigación que antaño profesó?

Diecisiete años, doce de ellos como directivo, trabajando en el sistema de formación para el empleo dan para conocer algo de sus entretelas y dan, sobre todo, para que las afirmaciones de la columnista toquen la fibra más sensible.

Inicia Prego su artículo afirmando que “El negocio de los cursos de formación parece ser uno de los más boyantes aun en tiempos de crisis…”. Sin duda, la periodista desde la poltrona de su columna nunca ha tenido que despedir en un día a quince grandes profesionales, compañeros y, además, amigos. Porque esa fue una de mis últimas tareas en el sistema y le puedo asegurar que pocos tragos hay tan amargos. Y no he sido, ni mucho menos, el único en trances similares. Para lanzar tal afirmación, seguramente ignora la drástica reducción que la crisis ha ocasionado en los fondos destinados a formación gestionada por patronales y sindicatos, cercana al ochenta por ciento si se suman fondos estatales y autonómicos. Seguramente también ignora que esa reducción y esos despidos llevan aparejada la destrucción de estructuras profesionales levantadas con dinero público y eso es otra forma si no de estafar a los ciudadanos, al menos de dilapidar recursos muy necesarios en estos tiempos; máxime cuando la cuestión no es impartir menos formación -lo que también sería incomprensible en estos tiempos, - sino traspasarla a otras manos, éstas sí con expreso ánimo de lucro.

Probablemente tampoco sepa que cuando se ideó el sistema bipartito -patronal y sindicatos- de gestión de la formación, así se hizo para que ésta estuviese más ligada al sistema productivo -empresas y trabajadores- y por tanto su diseño fuese más eficaz y adaptado a la realidad productiva. Aunque también podríamos añadir que el gobierno buscaba en quién delegar (de forma semejante a la enseñanza concertada) un sistema de formación necesario y que sus servicios de empleo eran incapaces de asumir.

“…los parados españoles debían ser los mejor formados no ya de Europa, sino del planeta entero…”. Continúa afirmando la periodista haciendo gala de paupérrima ironía y desconocimiento, puesto que los fondos destinados a formación para el empleo lo son tanto para desempleados como para trabajadores en activo y eso amplía notablemente el número de destinatarios. Supongo que tampoco ha investigado a cuánto ascienden los presupuestos que otros países destinan a formación. Y sería mucho pedir que se hubiese preguntado si la posible falta de eficiencia del sistema se debe al supuesto mal uso de los fondos o a la normativa redactada desde las alturas de los despachos y con profundo desconocimiento de la realidad productiva. Una normativa que ha generado un sistema poco ágil y excesivamente burocratizado.

Sigo leyendo y Victoria Prego pasa directamente al insulto: “Lo que pasa es que esos cursos de formación son en su mayoría un auténtico timo destinado, por ejemplo, no a proporcionar una vía de acceso al mundo del trabajo a quien ha quedado fuera de él, sino a enmascarar una vía de financiación suplementaria y muy provechosa del sindicato.” E insulta, además, desde la ignorancia porque en este punto vienen, otra vez, a colación los quince despidos que mencionaba al inicio: ¿Cree la periodista que un sistema de formación de calidad y capaz de hacer frente a la ingente burocracia que origina se gestiona solo? ¿Sabe la periodista que la Administración exclusivamente se ha preocupado del control del gasto haciendo caso omiso de la calidad de la formación y que ésta ha dependido exclusivamente de quienes nos hemos ocupado de ella creando estructuras muy cualificadas -las que ahora hemos tenido que destruir-? Imagino, también, que la periodista sabrá que los cursos los imparten profesores -que tienen la mala costumbre de cobrar a fin de mes-; que en los cursos se entregan manuales y libros, que las imprentas suelen cobrar; que se imparten en aulas, que no se alumbran con candiles; que los alumnos están asegurados, que usan bolígrafos y cuadernos, que en gran parte de los cursos se utilizan costosos equipamientos…

Pero hay más cosas que la columnista ignora o prefiere callar: el trabajo de cientos de delegados sindicales, algunos liberados, la mayoría no, que desarrollan un trabajo continuo y callado de detección de necesidades de formación que contribuye al diseño de propuestas de formación que han ido evolucionando conforme a las necesidades de trabajadores y empresas. Del mismo modo que ignora o calla quién soporta los costes financieros de los largos retrasos de la Administración en hacer efectivos los pagos de las subvenciones destinadas a formación.

Y en su ostentación del vilipendio gratuito, Prego duda: “Queremos saber qué cursos se han dado, cuántas personas han acudido a ellos y qué grado de aprovechamiento han tenido."… Pues, Doña Victoria, recuerde sus viejos tiempos de buena periodista e investíguelo. ¿Qué digo? Consúltelo porque no hay nada que investigar: son datos públicos.

Sin duda en el sistema ha habido corruptelas y malas prácticas y hay que eliminarlas. No es admisible la malversación de ningún fondo público. Pero eso no da licencia al insulto generalizado, a la difamación indiscriminada. Del mismo modo que no sería justo que después de leer la columna de Victoria Prego aplicase lo mismo que pienso de ella al común de la muy honrosa profesión de periodista.

Siento la longitud del artículo, a pesar de dejarme decenas de ideas en el tintero, siento el tono. Pero se lo debía a mis compañeros de FOREM, a los despedidos y a los que siguen: profesionales comprometidos que nunca han mirado el reloj a la hora de salir; se lo debía a las muchas personas de Comisiones Obreras que he conocido en estos años y que han demostrado su compromiso con la formación de los trabajadores, también, a quienes he conocido en patronales y otros sindicatos y que también han demostrado tener una idea clara y honesta de cómo debe ser un sistema de formación para el empleo y a los muchos profesionales que trabajan en España de forma honrada y comprometida en el tan denostado sistema de formación.

jueves, 31 de octubre de 2013

Presupuestos, enmiendas y bobadas

Ayer mismo hablaba en este blog de populismo periodístico, si es que existe el término, pero no hay nada peor que el populismo político y mucho más cuando va acompañado de irresponsabilidad o ignorancia, nunca sabemos qué es peor.

El proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado es bastante tedioso, más aún lo son las enmiendas, sin embargo no deja de ser un ejercicio curioso leer algunas partes sobre las que se tiene algún conocimiento. Y en esa tarea me encuentro al llegar a mis manos una enmienda de Unión Progreso y Democracia.

El partido liderado por Rosa Díez y amenizado por Toni Cantó propone en tres enmiendas sucesivas (páginas 175 y 176 del Boletín de las Cortes Generales número 63-7 de 29 de octubre) disminuir los gastos corrientes de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo en unos treinta millones de euros: 11.370.000 € que propone destinar a programas de fomento del empleo agrario; 11.000.000 € que destinaría a acciones del subsistema de formación profesional de desempleados que serían gestionadas por instituciones sin ánimo de lucro y 8.500.000 € para planes de reinserción y de mejora de la capacidad de ocupación de los demandantes de empleo.

No suena mal. Si además significa quitarle pelas al FORCEM -que así se llamaba antes la Fundación- mejor, porque eso son pelas para que se las repartan los sindicatos y la patronal.

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Dos ejemplos de la lluvia de noticias al respecto:

http://www.fundaciontripartita.org/almacenV/doc/Noticias/31232_35352013143154.pdf
http://www.fundaciontripartita.org/almacenV/doc/Noticias/24317_161116112012131428.pdf
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Prefiero suponer que UPD con la referida enmienda es consciente de sus consecuencias y conoce los presupuestos de la Fundación Tripartita porque:
  •  La reducción de treinta millones de euros en gastos corrientes supone el práctico desmantelamiento de la Fundación.
  • Si la Fundación queda reducida a la mínima expresión, si no desaparecida, “alguien” tendrá que gestionar los alrededor de ochocientos millones de euros en iniciativas de formación que actualmente controla la FTFE. Y ese “alguien”, supongamos que sea el Servicio Público de Empleo, tendrá irremediablemente que dotarse de recursos técnicos y humanos para absorber ese volumen de trabajo.
  • ¿Sabe UPD lo que cuesta en tiempo y dinero organizar un sistema de gestión similar a la FTFE?
  • Si se resta esa cantidad del presupuesto de funcionamiento de la Fundación, bastante más de cien trabajadores con una antigüedad superior (de media) a los diez años tendrán que ser despedidos e indemnizados (¿lo han cuantificado?) y pasarán a cobrar la prestación por desempleo.
  • La Fundación, sus sistemas informáticos y su estructura de conocimiento han sido financiados con fondos públicos: su destrucción es una pérdida en el activo del Estado y, por lo tanto, de los ciudadanos (aunque de ejemplos como ese vamos sobrados en los últimos tiempos).
Teniendo en cuenta que el presupuesto para políticas activas de empleo es de 4.079 millones de euros, los 30 millones que UPD pretende agregar al capítulo son una cantidad insignificante comparándola con el perjuicio que causaría.
En definitiva, una enmienda que solo puede ser fruto de la irresponsabilidad o de la ignorancia porque si en el programa de gobierno de UPD se incluye la desaparición de la Fundación y otro modelo de gestión de la formación, lo que sería una opción política tan válida y respetable como cualquier otra, los cauces para lograrlo son otros. Eso sí, es una enmienda probablemente popular y molona.
Leyendo esta enmienda -y teniendo la suerte de tener datos para analizarla- me entran sudores fríos al pensar en la ligereza con la que puede llegar a actuar un partido que aspira a convertirse en alternativa.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

España a la cola de Europa en formación de trabajadores

Hace unos días, algunos diarios se ocupaban del congreso de la Asociación de Entidades Organizadoras de Formación Continua (AENOA). Los medios de comunicación han sido unánimes en el titular. La noticia no era tanto la celebración del congreso, como la información aportada en una de las ponencias: “España a la cola de Europa en formación continua de trabajadores”.

Un titular que, perdón por la ironía, me recuerda a otra noticia que acabo de escuchar: “este fin de semana comienza el otoño”. A veces se hace noticia de lo obvio, de lo sabido y de lo absolutamente predecible.

En 1993 comenzaba en España la andadura de la formación continua como sistema regulado. Se creó un sistema de gestión bipartito participado por los agentes sociales y económicos. El sistema en su concepción teórica fue alabado en varios ámbitos europeos y, especialmente, en el CEDEFOP.

Matizo en su concepción teórica porque, en la práctica, la bisoñez del sistema demostró algunas debilidades: nada que con los convenientes ajustes no pudiera solucionarse. Sin embargo, a lo largo de su relativamente corta singladura, lejos de corregir el rumbo, ha enrolado tripulación poco avezada en estos mares, ha soportado dos fuertes tormentas y ha padecido alguno de los “males endémicos” de nuestro solar patrio. Con tal diario de navegación las posibilidades de alcanzar buen puerto son escasas: el titular de la noticia es poco o nada novedoso.

Nuevos tripulantes

A partir de 1997, con objeto de dotar de mayor transparencia al sistema, se incorporó la Administración a través del INEM. Sin que deba entenderse como una particular aversión a lo público ni a la Administración (nada más lejos), lo cierto es que ésta suele caracterizarse por su falta de dinamismo y flexibilidad y su inmensa capacidad de burocratizar y ralentizar la gestión. Y así fue.

De sobra es conocida también la tradicional y muy hispánica lejanía del legislador de despacho con la realidad del objeto sobre el que legisla. Y entiéndase lejanía como la diferencia entre la norma basada en postulados teóricos y la casuística del trabajo práctico, sobre la que el legislador suele mostrar un profundo desconocimiento, cuando no desprecio.

Las tormentas

Dos sentencias: una del Tribunal Europeo de la Libre Competencia y otra del Constitucional Español, referentes respectivamente a la formación en empresas y a competencias autonómicas.

Independientemente del debido respeto a los tribunales, ninguna de las dos sentencias debería haber constituido problemas severos para el sistema, sino más bien oportunidades para la mejora.

La sentencia del Tribunal de la Libre Competencia propició la creación del llamado sistema de bonificaciones o formación de demanda con un diseño casi inviable en un tejido empresarial de las características del español. La del Constitucional impulsó las transferencias autonómicas en materia de formación continua, que sin suponer un hecho negativo en sí mismo, tampoco contribuyó a una mejora sustancial de la eficiencia del sistema como podría haber supuesto la descentralización.

Los ajustes originados por la crisis económica (o, mejor dicho, por la orientación ideológica de la gestión de la crisis) han potenciado el sistema de demanda (o bonificaciones) en detrimento de la formación de oferta. Las estadísticas que se publican ofrecen datos cuantitativos favorables para el sistema, pero son estadísticas donde están ausentes los conceptos: calidad, eficacia y eficiencia.

Los “males endémicos”

La formación continua como toda actividad incipiente generó expectativas y oportunidades de negocio, lo que no es intrínsecamente negativo. No, salvo que se impregne de la muy española cultura del dinero fácil y rápido, la cultura del “pelotazo”. Algunas empresas y fundaciones crearon sólidas y comprometidas estructuras profesionales, pero, al mismo tiempo, nacieron –y muchas subsisten- multitud de empresas dedicadas a la gestión de formación con poca ética y menos profesionalidad.

La abundancia de fondos destinados a la formación propició abusos y dispendios contra los que no se supo o no se quiso actuar con eficacia. Las únicas medidas que se diseñaron sólo consiguieron entorpecer la gestión eficiente: mayor burocracia y disminución de las partidas que podrían aportar calidad al sistema; mayor vigilancia del cumplimiento de las obligaciones administrativas y nulo o escaso seguimiento de la calidad y del impacto de la formación. Un escenario en el que se mueven con soltura los oportunistas y se desesperan los profesionales.

En estos tiempos de crisis en los que tanto hablamos de la necesaria mejora de la competitividad la formación es un elemento imprescindible. Sin embargo, el sistema es más ineficaz que nunca: sería difícil aventurar el porcentaje de fondos destinados a formación bonificada que se pierden en cursos inútiles (o inexistentes), cursos de los que solo llega al beneficiario un “regalo” por haber participado: es la dura realidad.

Mientras tanto, las estructuras profesionalizadas y comprometidas con la formación de calidad se destruyen y su capital humano se pierde. Mientras tanto, la necesaria mejora de la cualificación de los trabajadores no llega a las empresas. Y, mientras tanto, en la ponencia que origina el titular se identifica como causa de “estar a la cola de Europa” ¡¡el desconocimiento del sistema!! ¿Es que acaso queda alguna empresa en España que no haya sido visitada por un comercial que ofrece cursos de formación a distancia con una tablet de regalo?

No hace mucho el gobierno y los agentes económicos y sociales han reanudado las negociaciones del Acuerdo de Formación para el Empleo: es una oportunidad para analizar en profundidad el sistema y corregir sus desviaciones. Otra oportunidad…